Si hay un rincón en Asturias donde la gastronomía marina se disfruta con intensidad, ese es el Restaurante La Fustariega. Ubicado en la Carretera de Avilés – Cabo de Peñas, en Verdicio, este establecimiento se ha ganado una merecida reputación por su especialización en pescados y mariscos de excelente calidad. En nuestra visita, tuvimos la oportunidad de degustar una variedad de platos que nos transportaron directamente a la esencia del Cantábrico.
Un Comienzo Marítimo: Oricios y Más
No podíamos empezar de mejor manera que con una docena de oricios, ese manjar del mar que en cada bocado nos recuerda a la brisa salada del norte. Su sabor intenso y fresco nos hizo rememorar aquellos tiempos en los que se disfrutaban en familia, convirtiéndolos en una experiencia nostálgica y deliciosa. Aunque para quedar satisfecho hay que comer una buena cantidad, su disfrute está garantizado para los amantes de los sabores marinos más puros.
Además de los oricios, la mesa se llenó con una serie de entrantes que destacaron por su calidad y autenticidad. La longaniza de Avilés con patatines fue toda una revelación: un producto muchas veces relegado a un segundo plano en la gastronomía asturiana, pero que aquí brilló con luz propia. Con un sabor potente y una textura jugosa, no dudamos en afirmar que supera a los clásicos criollos en intensidad y disfrute.
Los calamares frescos tampoco se quedaron atrás. Cuando se dice que un calamar es fresco, en este restaurante lo es de verdad, y eso se nota en su sabor y textura. Además, completamos los entrantes con unas patatas tres salsas y un solomillo a la plancha, cada uno con su propio encanto y bien ejecutados.
El Plato Fuerte: Una Parrillada Inolvidable
Si algo distingue a La Fustariega es su dominio en la preparación de pescados y mariscos, y la parrillada que probamos es prueba de ello. Una combinación perfecta de volandeiras, langostinos y almejas, acompañados de lubina, pixin y rodaballo. Cada pieza cocinada a la perfección, resaltando la frescura del producto sin artificios innecesarios. Si bien el precio puede parecer algo elevado, la calidad lo justifica con creces. Aquí, el mar llega a la mesa en su mejor expresión.
El Broche de Oro: Postres de Altura
El cierre de la comida fue un auténtico festín para los golosos. Probamos un milhojas de Candás con nata y crema de avellana, un arroz con leche requemado y una tarta de queso al horno. Cada uno con su propia personalidad, pero todos con un denominador común: sabor y calidad sobresalientes. En particular, el arroz con leche requemado nos conquistó con su cremosidad y ese toque caramelizado que lo hace irresistible.
Una Experiencia Gastronómica Recomendada
En total, el coste de esta experiencia para ocho personas fue de 233 euros, un precio razonable considerando la calidad del producto y el esmero en la preparación. La atención en La Fustariega también merece una mención especial: un servicio atento, cercano y siempre dispuesto a recomendar lo mejor de la casa.
Para quienes buscan disfrutar de una auténtica experiencia gastronómica asturiana, con mariscos y pescados de primera, La Fustariega es sin duda una parada obligatoria. Un lugar donde el mar se saborea en cada plato y donde la tradición culinaria se mantiene viva en cada receta.
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